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Pegu Jurado
Artículos
9 min

Cómo entrenar el cerebro en la era de la inteligencia artificial

Cinco hábitos para seguir pensando mientras trabajas con asistentes que redactan, resumen y proponen respuestas.

Una prueba de IA empieza con una tarea que el equipo conoce bien. Conviene anotar cuánto tarda hoy, qué errores aparecen y quién revisa el resultado. Ese punto de partida permite saber si merece la pena seguir.

Antes de tocar la herramienta

Escoge un trabajo que ocurra cada semana. Describe sus pasos, reúne dos o tres ejemplos reales y decide qué parte revisará una persona. También hace falta una fecha para cerrar la prueba y mirar los datos.

Una prueba merece seguir cuando ahorra tiempo, reduce errores o ayuda a vender mejor.

Con esa información puedes comparar la forma anterior de trabajar con la nueva. Si el resultado mejora, documenta la secuencia y repítela con otro grupo. Si empeora, apunta dónde falló y cierra la prueba.

Para la próxima reunión

Lleva una tarea, una medida y el nombre de la persona que revisará el trabajo. Con esas tres cosas ya se puede acordar una prueba pequeña y ponerle fecha.